Mmm... Va a ser difícil escribir este pedazo de mi pensar que me carcome... Primero porque al plantearlo puedo atacar a la mayoría de los adolescentes que viven hoy en día, entre ellos personas que conozco, y segundo porque a veces me comporto de la forma que pienso es la incorrecta. Difícil, difícil. Mmm, bueno, empezaré. ¿A manera de exposición, a manera de cuento? Mejor como me salga.
"Pobre de mí", "Nadie me entiende", "Por qué el mundo es tan cruel", y tonterías así que a un adolescente le salen a la cabeza cuando se encuentra de mal humor. En varios casos me incluyo. Se. Lo sé. Bah. ¿Por qué será que ese desbalance hormonal lleva a algunos al punto de desconfiar de todo el mundo? Y lo peor, atacan a las personas que más los quieren (me incluyo en este punto también). Esperan que sus padres NO les pregunten: "¿Qué tal te fue en el colegio?", "¿Con qué amigos vas y a qué hora vuelves?", y cualquier otra cosa. Esperan también que los comprendan, pobrecitos, no hacen otra cosa que sufrir en el colegio y que esforzarse por ser buenitos con todos. Baaaah. Algunos esperan que en Navidad les den muchos regalos (eso sí, ¡no importa si son muy caros!) sin que ellos se esfuercen por dar un regalo a cada miembro de su familia. Otros, que mágicamente su cuarto aparezca impecable cuando vuelvan del colegio (y me incluyo), hasta a veces se molestan cuando ordenan mal las cosas (me incluyo también).
Qué gracioso. Qué tal egocentrismo.
Lo que también unos pocos -creo yo- esperan, es que sus padres los lleven y recojan de cualquier lugar a cualquier hora. Pues no, queridos, sus padres también quieren ir a sus reuniones o estar con sus parejas a la hora que quieran, y ellos pueden porque se movilizan solos.
Perdonen, me estoy empezando a emocionar con el tono que le pongo el asunto. Tan anti-adolescencia. Pero mejor escribiré con sutileza, ya que no quiero transmitir eso para lo que viene a continuación.
Lo peor de lo peor son las continuas reflexiones, críticas y autocríticas del mundo y del propio ser. Pobrecitos nosotros los adolescentes... "Fulanito me trató H-O-rrible, no lo quiero, es malo, ¿por qué, porqué?" seguido talvez de un pequeño llanto.
"Mi madre no me quiere comprar eso, qué mala madre" (querido, vete a Uganda y hablamos, ¿te parece?)
En fin, los maltratos que uno tiene que sobrellevar son de lo peor (uy sí). Y cuando uno no se quiere a sí mismo, ay ay, infamiaaaa. En el colegio uno ya no puede existir, sólo quiere llorar, al diablo con las notas, y pura palabrería...
[Pequeña pausa, estoy pensando qué más poner. Mis ideas se esfuman.]
-En fin, tú sabes, ellas -dijo.
-...¿Quiénes? -preguntó la segunda, segura de la respuesta, pero hurgando en el subconsciente de la otra.
-Tú sabes: fulanita, menganita y chumarrita -replicó.
-No tienes por qué decir ellas. Son nuestras amigas.
-No es verdad -murmuró la otra caminando hacia otro lado, para ella sola-. No son tus amigas, nunca nos hablan.
¡Vaya compañerismo! Es una cita (casi) textual que tuve en una conversación. Talvez sepan cuál soy yo. Y vaya forma de identificarse en una promoción. Como si fueran "grupitos" que por poco no se agradaran. Y es mentira. Totalmente mentira. ¿Denigrar a una persona porque habla mucho de temas que a ti no te interesan, que te parecen estúpidos? ¿Qué tal si esa persona tonta para ti en realidad habla de cosas tontas para no mostrar que está sufriendo por algo que nadie sabe, por algún problema familiar, alguna crisis que le ha ocurrido? Pero puede ser verdad: puede ser un(a) complet@ estúpid@. No hay que descartar la opción, tampoco.
Mmm... Creo haber descargado mi cerebelo. Estoy contenta con el escrito, aunque algunos arreglos futuros pueden hacerle bien. Quería dejar de hablar de mí, como verán en anteriores artículos. Je, bueno, será mi egocentrismo adolescente que me incita =).
Hasta otra nueva:
ViC